¿Deben enseñarse expresiones malsonantes? | Costa de Valencia, escuela de español

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¿Deben enseñarse expresiones malsonantes?

¿Deben enseñarse expresiones malsonantes?

¿Deben enseñarse expresiones malsonantes en la clase de español?

 

Una de las preguntas más frecuentes en la enseñanza de español como lengua extranjera (ELE) es si es apropiado enseñar expresiones malsonantes, groserías o lenguaje vulgar a los estudiantes. Por un lado, algunos profesores sostienen que estas expresiones son parte del lenguaje real y cotidiano, y por tanto deberían ser abordadas para ofrecer una formación lingüística más completa. Por otro lado, hay quienes opinan que enseñar palabras malsonantes puede fomentar el uso inadecuado del idioma, crear incomodidad en el aula o simplemente no ser relevante para los objetivos de aprendizaje.

 

En esta entrada, exploraremos los pros y los contras de enseñar este tipo de expresiones, los contextos en los que podrían ser apropiadas, y algunos ejemplos de expresiones malsonantes que, en caso de ser abordadas, deberían ser manejadas con cuidado.

 

1. ¿Por qué enseñar expresiones malsonantes en la clase de español?

 

A. Reflejan la lengua real y cotidiana

 

El principal argumento a favor de enseñar expresiones malsonantes es que son una parte integral del lenguaje. En muchos países de habla hispana, este tipo de expresiones es común, no solo en situaciones informales, sino incluso en la cultura popular, los medios de comunicación, la música y el cine. Si bien los estudiantes de ELE no necesariamente deben usarlas, el conocimiento de estas expresiones les permitirá comprender mejor la lengua en contextos más informales o coloquiales.

 

Ejemplo: En una película española o una serie de televisión, es común escuchar expresiones malsonantes que no necesariamente indican violencia, sino que son parte del habla cotidiana. Ignorar estas expresiones puede llevar a malentendidos o a una comprensión incompleta del idioma.

 

B. Ayuda a comprender la cultura y el contexto

 

Las expresiones malsonantes no son solo palabras groseras, sino que a menudo tienen un valor cultural. Pueden ser indicativas de las emociones, actitudes o comportamientos de los hablantes, y forman parte de las interacciones sociales en situaciones menos formales. En algunos casos, el uso de este tipo de lenguaje refleja una cercanía o informalidad entre los hablantes. Al enseñar a los estudiantes estas expresiones, también les brindamos herramientas para comprender mejor las dinámicas sociales y culturales de los países hispanohablantes.

 

Ejemplo: En ciertos contextos de amistad o camaradería, el uso de expresiones vulgares puede ser una forma de romper el hielo o demostrar confianza, algo que es clave en algunas culturas.

 

C. Preparación para situaciones reales

 

Los estudiantes que se encuentran en un contexto de inmersión o que viajan a países hispanohablantes pueden encontrarse con este tipo de lenguaje en la vida diaria. Si no tienen las herramientas para entender o reaccionar ante estas expresiones, podrían sentirse desconcertados o fuera de lugar. Además, al conocer el significado y el contexto de estas expresiones, pueden elegir conscientemente cuándo es apropiado usarlas o cuándo evitarlas.

 

2. ¿Por qué no enseñar expresiones malsonantes en la clase de español?

 

A. Riesgo de mal uso

 

El principal argumento en contra de enseñar expresiones malsonantes es el riesgo de que los estudiantes las utilicen de manera inapropiada. Muchos aprendices de una lengua extranjera tienden a imitar lo que escuchan sin comprender completamente su connotación o el contexto adecuado en el que se deben usar. Si los estudiantes no tienen un buen dominio del español, pueden usar estas expresiones en situaciones donde no son adecuadas, lo que podría llevar a malentendidos o incluso a una mala impresión ante hablantes nativos.

 

B. Incomodidad en el aula

 

Las expresiones malsonantes pueden generar incomodidad en el aula, especialmente en grupos de estudiantes de diferentes orígenes culturales. Algunas personas podrían encontrar ofensivas ciertas palabras o frases, lo que podría crear un ambiente tenso. Además, en muchos casos, los estudiantes no quieren estar expuestos a este tipo de lenguaje si consideran que no es apropiado o respetuoso.

 

C. Enfoque en el uso formal del idioma

 

Muchos programas de ELE están orientados a enseñar un español formal o estándar, que se utiliza en situaciones profesionales, académicas o formales. En estos contextos, las expresiones malsonantes no son apropiadas y, por lo tanto, no se consideran esenciales para el aprendizaje. El enfoque en el lenguaje vulgar podría desviar la atención de otros aspectos más importantes, como la gramática, la pronunciación y el vocabulario funcional.

 

3. Cuándo enseñar expresiones malsonantes en clase

 

Si decides enseñar algunas expresiones malsonantes, es crucial hacerlo en los contextos adecuados. A continuación, te damos algunas recomendaciones sobre cuándo y cómo abordar estas expresiones en clase:

 

  • En clases avanzadas: Es más apropiado abordar estas expresiones con estudiantes de niveles intermedios o avanzados, que ya tienen un dominio básico del idioma y son capaces de comprender matices y contextos.

 

  • Contextos informales: Si el grupo está aprendiendo sobre situaciones informales (como en conversaciones cotidianas entre amigos, familiares o en la cultura popular), podrías introducir algunas expresiones, pero siempre dejando claro el contexto en el que son apropiadas.

 

  • Explicar el contexto cultural: Asegúrate de explicar en qué situaciones y cómo se deben usar estas expresiones. No solo se trata de la traducción de las palabras, sino también de los aspectos socioculturales involucrados.

 

  • Respetar sensibilidades: Es importante ser sensible a las creencias y valores culturales de los estudiantes. Si hay alumnos que prefieren no escuchar o aprender expresiones malsonantes, debes respetar su postura y ofrecer alternativas.

 

4. Ejemplos de expresiones malsonantes en español

 

A continuación, te mostramos algunos ejemplos de expresiones malsonantes y vulgares en español. Estas son solo algunas de las muchas que existen en el idioma, pero debes usarlas con precaución.

 

A. Groserías comunes

 

  • Coño: Usado en España para expresar sorpresa o enojo (equivalente a "¡Vaya!" o "¡Maldita sea!" en español de América). En algunos contextos es considerado vulgar y ofensivo.

 

  • Joder: Muy común en España, se usa para expresar frustración o enojo. En muchos países latinoamericanos es considerado vulgar.

 

  • Cabrón: En algunos lugares se utiliza para referirse a alguien de manera insultante, mientras que en otros se usa de forma más coloquial entre amigos (de manera menos agresiva).

 

B. Expresiones coloquiales pero vulgares

 

  • Tío/tía: En España, la palabra "tío" o "tía" se usa informalmente para referirse a un amigo o persona (equivalente a "bro" o "dude" en inglés). Sin embargo, en ciertos contextos puede ser considerada vulgar si se usa en situaciones más formales.
  • Chingar: En México y otros países de América Latina, esta palabra tiene diferentes significados según el contexto, pero en su forma más vulgar es un insulto fuerte.
  • Me cago en...: Expresión muy común en España, utilizada para expresar enfado o sorpresa, aunque es bastante vulgar.

 

 

En conclusión, enseñar expresiones malsonantes en la clase de español no es una obligación, pero sí puede ser útil en algunos contextos. El lenguaje vulgar y coloquial forma parte del idioma real y cotidiano, especialmente en situaciones informales. No obstante, debe tratarse con cautela, y siempre es recomendable que los estudiantes comprendan el contexto y las implicaciones culturales de estas expresiones. Si decides enseñar estas palabras, asegúrate de hacerlo de manera responsable, destacando cuándo y cómo se deben usar para evitar malentendidos o comportamientos inapropiados.

 

En última instancia, el objetivo es enseñar un español útil y apropiado para cada situación, equilibrando las formas de hablar más formales con el conocimiento de la lengua tal como se usa en la vida diaria.

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